Justicia


En estos últimos tiempos me ha estado asaltando la conciencia de que no hay nada virtuoso detrás de los actos. La virtud no posee una existencia propia. No existe algo así como “una vida virtuosa”. Sólo existen los hechos, los actos que son en sí mismos, existentes en sí mismos, y que no son reflejo  o manifestación de entidades absolutas.

Jean Paul Sartre, en El ser y la nada, página 11 (Editorial Losada, S.A., Buenos Aires, Argentina, 1966) al abordar la idea de fenómeno en el pensamiento moderno, explica que no hay un exterior del existente, ni una verdadera naturaleza interior. Las apariciones que manifiestan al existente no son ni interiores ni exteriores: Son equivalentes entre sí, y remiten todas a otras apariciones, sin que ninguna de ellas sea privilegiada. / La apariencia remite a la serie total de las apariencias y no a una realidad oculta que haya drenado hacia sí todo el ser del existente. El ser del existente es lo que el existente parece. Así llegamos a la idea de fenómeno, o lo relativo-absoluto. Lo que el fenómeno es, lo es absolutamente, pues se devela como es. El fenómeno puede ser estudiado y descrito en tanto que tal, pues es absolutamente indicativo de sí mismo. Todo es un acto. Tras el acto no hay ni potencia, ni “éxis”, ni virtud. La apariencia no oculta la esencia, sino que la revela: Es la esencia. El ser fenómeno se manifiesta, manifiesta su esencia tanto como su existencia, y no es sino la serie bien conexa de sus manifestaciones.

Cae así la apreciación del “reclamo de justicia”: Cuando se juzga (judicialmente), cuando se juzga (personalmente, como vindicta propia), no se está aplicando un valor justicia (absoluto): No hay una entidad “justicia” que “informe” y dé “apariencia” (aparición) en forma de hecho: La justicia no aparece como manifestación de sí misma, pero apartada de sí misma: Baste corroborar que de un absoluto no podría desprenderse un algo “parcial”: O el absoluto dejaría de serlo (dado que ha perdido “algo” al manifestarse, y por tanto, jamás ha sido un absoluto por esta misma razón); o lo “relativo”, lo “manifestado”, lo sería en función del tal absoluto, que, como dije, nunca lo ha sido, por tener a este relativo (tan siquiera, un solo “relativo”, un solo “parcial”, una sola “aparición” o “apariencia” echarían por tierra a aquel “absoluto” -es más, si fuera tan “absoluto”, no podría manifestarse en parte o partes, dado que perdería su totalidad-).

Tampoco el “absoluto” es cognoscible, dado que, de producirse tal fenómeno (el “absoluto manifestado”), el solo hecho de ser objeto de la conciencia lo hace dependiente de tal conocimiento, por lo que se “relativizaría”. El acto de justicia entonces es un fenómeno en sí mismo, y no representa a ningún valor absoluto. Esto es, el valor justicia es una entidad inexistente, y no respalda, por lo tanto, a ningún acto humano.

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8 comentarios en “Justicia

  1. Interesante reflexión. La vida es tan compleja como simple, la felicidad tan lejana como cercana, del observador depende. La interdependencia entre los seres y la relación del sujero y su ambiente, determina cómo reaccionamos ante lo que nos sucede.

    1. Muchas gracias por tu comentario, Narciso! Estimo que el tener conciencia de la inexistencia de las entidades axiológicas (Justicia, Libertad, Verdad, y demás) nos lleva a comprometernos realmente con nuestro entorno, con nuestros congéneres, y con nosotros mismos.

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