Aceptación | por Mario Aguirre


La instancia de la aceptación de una realidad objetiva suele tener unos antecedentes dolorosos. ¿Exceso de peso? O en realidad, ¿no existen también las contexturas diversas, los colores de piel diferentes, todos esos atributos con los que nacemos y nos hacen seres originales?

Slavoj Žižec, en su Prólogo a su obra Viviendo en el final de los tiempos (Ediciones Akal, Madrid, España, 2012, página 5), detalla el modelo de una destacada estudiosa:

… La verdad es dolorosa y desesperadamente tratamos de evitarla. La psicóloga suiza Elisabeth Kubler-Ross propuso el famoso modelo de las cinco etapas de aflicción que siguen, por ejemplo, al hecho de enterarse de que se tiene una enfermedad terminal: negación (simplemente se rehúsa aceptar el hecho: Esto no me puede pasar a mí); ira (que explota cuando ya no podemos negar el hecho: .Cómo puede sucederme esto a mí?); negociación (con la esperanza de que podamos de alguna manera posponer o desechar el hecho: Que pueda vivir para ver a mis hijos graduarse); depresión (desinversión libidinal: Voy a morir, por que preocuparse por nada?) y aceptación (no puedo luchar contra ello, así que mejor me preparo para afrontarlo). Más tarde Kubler-Ross aplicó el mismo modelo a cualquier forma de pérdida personal que provoca una catástrofe (el desempleo, la muerte de un ser querido, el divorcio, la adicción a las drogas), haciendo hincapié en que las cinco etapas no llegan necesariamente en el mismo orden, ni todos los pacientes tienen que experimentarlas todas. (E. Kubler-Ross, On Death and Dying, Nueva York, Simon and Schuster, 1969 [ed. cast.: Sobre la muerte y los moribundos, Barcelona, Grijalbo, 1993].)

La cita que precede en nada pretende comparar, en magnitudes, a las pérdidas detalladas en ella, con la circunstancia del sobrepeso en ciertas personas: Ser gordos no es una catástrofe, pero pueden hacerlos sentir socialmente como si así lo fuera. Éste es el punto sobre el que deseo hacer hincapié en este artículo: No debería tomarse a la aceptación de la gordura como si ésta fuera en sí misma algo que los otros tienen derecho a reprocharles, ni como si fuera algo valorativamente “malo”; sí va a caberle a cada uno la responsabilidad propia de que su salud no se deteriore, de que el sobrepeso se controle, se disminuya, y demás medidas y acciones sanitarias. Pero de ninguna manera debería aceptarse el reproche social y la estigmatización por la circunstancia del sobrepeso personal.

Conocidas son las tendencias de la moda que han impuesto casi con éxito algunos diseñadores al procurar que las mujeres cada vez más se muestren como seres andróginos. Afortunadamente muchos otros diseñadores están poniendo standards de mayor peso y masa muscular; y asimismo toda la sociedad va tomando conciencia de los flagelos de la anorexia y la bulimia, originados en el deseo de las jóvenes de poseer aquél patrón estético extremo.

El compromiso con la vida entonces comienza por la aceptación, ya que resulta la oportunidad de un nuevo comienzo.

_________

Puedes dejar tu Comentario privado aquí:

_____________

Normativa

LEY 12665 – Provincia de Buenos Aires

LEY N° 3.330 de Existencia de talles – C.A.B.A.

_____________

Post

Leyes del talle | por Mario Aguirre

Anuncios

3 comentarios en “Aceptación | por Mario Aguirre

  1. El trabajo descripto y realizado por Kubler-Ross, es tan interesante como sus investigaciones sobre qué les pasa a los seres humanos ante la muerte. En relación al disparador del comentario -la cuestión del sobrepeso-, primero le pido disculpas, por haber en más de una oportunidad dirigido a Ud. diciendolé “gordito”, quizás sea la envidia -desde mi flacura- al apetito y capacidad para incorporar a su humanidad tan deliciosos manjares. Volviendo, al tema; también podemos para algunos casos tomar el sobrepeso, como un escapismo ante la dura realidad que no podemos aceptar y en esos casos se convierte, a partir de la utilización de la angustia oral en el medio para ocupar nuestro tiempo en un placer efímero, que nos permite sacar de nuestro pensamiento, eso que nos molesta y duele. Es sabido que mientras uno piensa algo, no se puede pensar otra cosa, ni igual, ni parecida, ni distinta ni opuesta; ya que todo sucede en procesión y es imposible reitero que pueda mantener un pensamiento en el instante que surge otro. En síntesis, la comida, el placer que produce, tendrá éxito en desalojar la realidad que nos duele y no podemos enfrentar; eso sí, a no cantar victoria, ya que, sin dudas, el placer es momentaneo y pasado un corto tiempo, la angustia de la realidad hará su aparición, hasta que, como recomienda la autora, podamos disciplinarnos y cumplir la quinta etapa. Abrazos.-

    Este Comentario puede publicarse: Sí
    Calificación del artículo “Aceptación”: 7

    Hora: 23 marzo 2014 pm Domingopm27 13:23

  2. Graicas por su Comentario. Y no eran necesarias las disculpas (mis kilitos de más de ahora me sientan mejor que mis kilitos de menos de otras épocas … Je je!).
    Como siempre, su criterio es sagaz, mi queridísimo amigo, y el tema del escapismo será tratado en consecuencia y en próxima publicación, en profundidad.
    Lo invito desde ya a seguir colaborando con Comentarios o Artículos.

Dejá un Comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s